7 trucos que tu abuela usaba para cuidarse cuando llega el norte

Ay, mi niño, el cielo se está poniendo gris y el viento ya empieza a soplar con esa fuerza fría que solo trae el norte, anunciando que debemos resguardarnos en casa y preparar nuestro hogar para las lluvias y el frío de golpe.
Cuando yo era joven, en el rancho sabíamos exactamente qué hacer en cuanto sentíamos el primer airecito helado. Hoy en día, con tanto cambio de clima, a veces nos confiamos y dejamos que el frío nos agarre desprevenidos. Fíjate que el otro día me quedé con el corazón en un hilo al enterarme de que la corriente casi se lleva a una familia entera en Nuevo León. Auxiliaron a un hombre y a dos pequeñitos que se quedaron atrapados en un vado; si quieres enterarte bien de este suceso, hay más información aquí. Por eso, mi vida, la prevención no es ningún juego. Hoy te quiero compartir mis mejores secretos para que este temporal no te cause estragos ni en tu salud ni en tu casita.
La naturaleza tiene mucha fuerza, mi cielo, pero con la sabiduría que nos da la experiencia podemos proteger a los que más amamos de cualquier inclemencia. Si quieres aprender a preparar tu casa para estas fechas de vientos fuertes y humedad, aquí tienes más trucos sobre el norte que te van a salvar de muchos apuros económicos y dolores de cabeza.
7 secretos de la abuela para ganarle la batalla al norte
1. El truco del periódico en las ventanas
Cuando el viento del norte sopla con fuerza, parece que se mete por cualquier rendija, por más pequeña que sea. Para evitar que tu casa se vuelva un refrigerador, toma hojas de periódico viejo, humedécelas un poquito con agua y colócalas en las orillas de los marcos de las ventanas de madera que tengan rendijas. Al secarse, el papel se expande ligeramente y sella el paso del aire frío de una manera increíble. Es un remedio de mis tiempos que nunca falla, no te cuesta ni un centavo y mantendrá el calorcito adentro de tu hogar, mijo.
2. Mantén a raya la humedad con sal gruesa
Con las lluvias constantes que trae este viento, la humedad se mete hasta en los rincones más escondidos de los clósets y la ropa termina oliendo feo, a guardado. Pon varios frascos de vidrio limpios con sal de grano o arroz seco en las esquinas de tus habitaciones y dentro del ropero. La sal y el arroz absorberán el exceso de agua del ambiente como por arte de magia. Te aseguro que tus cobijas olerán siempre a limpio y evitarás que aparezca ese molesto moho en las paredes.
3. Un té calientito para blindar tus defensas
No esperes a que te empiece a doler la garganta o a que te dé esa tos seca tan molesta, mija. En cuanto sientas que el clima cambia y se pone helado, pon a hervir un pocillo de agua con una rajita de canela, un trozo pequeño de jengibre fresco y unas hojitas de gordolobo. Deja que hierva por cinco minutos, apágalo, cuélalo y endúlzalo con una buena cucharada de miel pura de abeja y unas gotas de limón. Tómatelo bien calientito antes de irte a dormir. Este remedio santo te mantendrá fuerte frente a las enfermedades respiratorias.
4. Protege tus plantas del frío y la lluvia excesiva
Tus plantitas de la entrada también sufren cuando llega el viento helado del norte y el exceso de agua las puede ahogar. Las macetas pequeñas que tengas afuera, mételas al porche o colócalas debajo de un techito donde no les pegue el aire directo. A las que estén directamente en la tierra del jardín, ponles una capa de hojas secas, corteza de árbol o paja alrededor del tallo. Esto funciona como una cobijita que mantiene caliente la raíz y evita que se congelen con las heladas de la madrugada.
5. Cómo secar la ropa dentro de casa sin que huela mal
Sé lo difícil que es lavar cuando el cielo está cerrado y no sale el sol en días. Si tienes que colgar la ropa adentro de la casa, busca la habitación más ventilada y coloca un ventilador apuntando hacia las prendas en la velocidad más baja. El movimiento constante del aire evitará que el agua se estanque en las fibras textiles y que aparezca ese olor a humedad. Además, si pones un tazón de vinagre blanco en la misma habitación, este absorberá los malos olores del ambiente rápidamente.
6. El ungüento casero para las manos partidas
El aire seco y frío nos deja la piel como lija, especialmente a quienes lavamos trastes o trabajamos con agua fría durante el día. Mezcla en un botecito limpio dos cucharadas de vaselina con unas gotitas de aceite de almendras dulces o, si no tienes, de aceite de oliva de tu cocina. Aplícatelo en las manos y los pies por las noches dando un suave masaje, y ponte unos calcetines de algodón limpios antes de dormir. Al día siguiente me vas a agradecer lo suavecita que te queda la piel, corazón.
7. Cuidado absoluto con las corrientes de agua
Este es el consejo de amor más grande que te puedo dar hoy, mi niño. Cuando la lluvia del norte arrecia, la tierra se satura y se forman corrientes sumamente peligrosas en vados, arroyos y calles bajas. Nunca, por ningún motivo, intentes cruzar un encharcamiento fuerte ni a pie ni en tu carro, por más prisa que tengas. El agua tiene una fuerza inmensa y puede arrastrarte en un abrir y cerrar de ojos. Es mejor esperar un par de horas en un lugar seguro a que baje el nivel del agua que arriesgar tu vida y la de tus seres queridos.
No olvides que la prevención siempre será nuestro mejor escudo ante las sorpresas de la naturaleza. Si quieres estar bien preparado para esta temporada de frentes fríos y lluvias constantes, te recomiendo que leas más trucos sobre el norte para que protejas tu hogar y a tu familia de manera sencilla, económica y muy efectiva.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo puedo saber si mi casa tiene filtraciones de aire antes de que empiece a soplar el viento fuerte?
Es muy fácil, mijo. Enciende una vela con mucho cuidado y pásala cerca de los marcos de tus puertas y ventanas un día que haga un poco de viento. Si ves que la flama baila desesperadamente o se apaga por completo, ahí tienes una entrada de aire frío que debes sellar de inmediato con cinta protectora o el truco del periódico húmedo que te enseñé arriba.
¿Qué hago si mi ropa ya agarró ese feo olor a humedad por culpa de la lluvia?
No te preocupes, mi cielo, no tienes que tirarla. Vuelve a meter la prenda a la lavadora y realiza un ciclo de enjuague agregando una taza de vinagre blanco en el compartimento donde normalmente pones el suavizante. No va a oler a ensalada, te lo prometo; al secarse, el olor del vinagre desaparece por completo llevándose consigo el aroma a humedad y dejando la ropa muy suave.
¿Es seguro usar calentadores de gas durante toda la noche mientras dormimos?
¡Mucho cuidado con eso, corazón! Jamás de los jamases te vayas a dormir con un calentador de gas o de leña encendido dentro de la habitación cerrada. Estos aparatos consumen el oxígeno de la habitación y pueden liberar gases tóxicos que no se huelen ni se ven. Es mil veces preferible que te tapes con tres cobijas pesadas, te pongas calcetines abrigadores y una pijama calientita a correr un peligro tan grande.
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