7 trucos que tu abuela conocía para ganarle al frío de este invierno

A tranquil snow-covered landscape in Lenningen, Germany featuring a snowy field and distant hikers.

¡Abrigate bien, mi cielo, que el frío ya se nos metió en los huesos! Acercate a la cocina, poné la pava que acabo de preparar unos mates calentitos con cascaritas de naranja para que charlemos un rato. Ay, mijo, mija, el tiempo está de locos y este invierno nos va a poner a prueba desde el primer día. Justamente ayer estaba mirando las noticias y me enteré de que, a un pasito de que empiece la temporada, ya tenemos alertas por nevadas fuertes y vientos helados que se sienten como cuchillos en seis provincias de nuestro país; si querés cuidar a los tuyos y saber bien qué está pasando, podés encontrar más información aquí.

Por eso, hoy quiero compartirte esos secretos que guardo en mi cuaderno de hojas amarillas. Son los trucos que me enseñó mi propia abuela y que fui perfeccionando con los años. Esas mañas sencillas, baratas y naturales para mantener la casa templada, el cuerpo fuerte y el pecho libre de resfríos sin tener que gastar una fortuna. Buscá un saquito, sentate cómoda y tomá nota, que el saber de los viejos nunca pasa de moda.

1. El truco del calcetín con sal gruesa para calentar los pies en la cama

No hay nada más feo que meterse en la cama y sentir las sábanas heladas como si fueran de hielo, ¿verdad? Olvidate de las bolsas de agua caliente de goma que a veces se pinchan y te pueden quemar. Mi secreto es usar un calcetín viejo de lana pura o algodón grueso.

Vas a rellenar el calcetín con sal gruesa (de esa que usamos para el asado) hasta la mitad. Atale un nudo bien firme en la punta para que no se escape nada. Calentalo en el microondas por un minuto o, si no tenés, apoyalo sobre la tapa de una olla limpia mientras cocinás. La sal retiene el calor seco por horas. Ponelo al fondo de la cama unos diez minutos antes de acostarte y vas a ver qué delicia dormir con los pies como pan dulce recién horneado.

2. Papel de aluminio detrás de la estufa para multiplicar el calor

Este es un secreto de oro para cuidar el bolsillo, mijo. Muchas veces las estufas o radiadores están pegados a las paredes exteriores, y la mitad del calor se pierde entibiando los ladrillos fríos en lugar de calentar la habitación.

Tomá un trozo de cartón firme del tamaño de tu radiador o estufa eléctrica y forralo bien con papel de aluminio de cocina, dejando la parte brillante hacia afuera. Colocá este cartón detrás del calefactor, con la parte brillante apuntando hacia el centro de la habitación. El aluminio funciona como un espejo que rebota el calor infrarrojo, haciendo que tu casa se caliente el doble de rápido usando la misma energía.

3. El jarabe de cebolla, limón y miel que cura el "pecho cerrado"

Cuando el frío aprieta, no falta el resfrío que te deja con esa tos seca tan molesta. Antes de correr a la farmacia a comprar jarabes llenos de químicos, probalo a la antigua. La cebolla tiene propiedades espectaculares para desinfectar y calmar los bronquios.

¿Cómo preparar este jarabe milagroso?

  • Cortá una cebolla grande en rodajas finas y ponelas en un frasco de vidrio limpio.
  • Agregá el jugo de un limón maduro exprimido.
  • Cubrí todo con tres o cuatro cucharadas soperas de miel pura de abejas.
  • Tapá el frasco y dejalo reposar toda la noche en la mesada de la cocina.

Al día siguiente, vas a ver que se formó un jarabe líquido y transparente. Colalo y guardalo. Tomá una cucharadita cada tres horas. No te preocupes por el sabor, mija, la miel y el limón camuflan la cebolla y queda riquísimo. Es un bálsamo santo para el pecho.

4. Adiós a los vidrios empañados y congelados con vinagre

Si vivís en una zona donde las heladas de la mañana te dejan los vidrios de las ventanas o el parabrisas del auto cubiertos de escarcha, este truco te va a salvar la vida. No rasquetees el hielo que podés rayar los vidrios.

En un atomizador, mezclá tres partes de vinagre blanco de alcohol con una parte de agua templada. Rociá los vidrios de tu casa o del auto la noche anterior. El vinagre tiene un punto de congelación muy bajo, lo que evita que el agua de la humedad se solidifique sobre el cristal. Si querés conocer más trucos sobre invierno para proteger tu hogar de las inclemencias del tiempo, siempre podés revisar mis cuadernos antiguos.

5. Burletes caseros con medias viejas y arroz para frenar los chifletes

Por más que tengas la estufa encendida, si tenés ese viento helado colándose por debajo de las puertas o las rendijas de las ventanas, la casa nunca va a estar calentita. Esos "chifletes", como les decía mi mamá, son traicioneros y te enfrían la nuca sin que te des cuenta.

Buscá una media larga o una calza vieja que ya no uses. Rellenala con arroz crudo, porotos secos o incluso arena limpia mezclada con un poco de lavanda seca para que huela rico. Cose el extremo abierto. Estos "chorizos" de tela son pesados y moldeables; colocalos al pie de las puertas que dan al patio o en el marco de las ventanas. Vas a ver cómo cambia la temperatura del ambiente al instante.

6. Vapor de eucalipto para purificar el aire y respirar mejor

Durante los meses de bajas temperaturas, tendemos a cerrar todo y el aire de la casa se pone pesado, lleno de gérmenes. Una vez al día, hay que ventilar aunque sea diez minutos, y luego purificar el ambiente.

Poné a hervir una olla grande con agua y un buen puñado de hojas de eucalipto (si conseguís medicinal, mejor, pero el común también sirve) junto con un par de ramitas de romero o unos clavos de olor. Deja que el vapor inunde la cocina y el living. El eucalipto abre las vías respiratorias y desinfecta el ambiente de manera natural. Además, deja un aroma a bosque que te abraza el alma. También te recomiendo buscar más trucos sobre invierno para mantener tu jardín a salvo de las heladas y cuidar tus plantas de interior.

7. La sopa "sanadora" de ajo y jengibre para levantar las defensas

Para ganarle la batalla al frío, hay que abrigarse por fuera, pero también por dentro. Mi receta infalible para cuando sentís que te vas a engripar es esta sopa que levanta a un muerto.

En una ollita, dorá tres dientes de ajo picados bien chiquitos con un chorrito de aceite de oliva. Agregá una cucharadita de jengibre fresco rallado (el jengibre es maravilloso porque activa la circulación y te da calor interno enseguida). Sumá una taza de caldo de verduras casero, un puñadito de fideos soperos y dejá hervir diez minutos. Antes de tomarla, agregale unas gotitas de limón. Te aseguro que te vas a ir a la cama transpirando y te vas a despertar como nuevo.

Preguntas Frecuentes

¿Cómo puedo evitar que la ropa huela a humedad al secarse adentro?

Ay, mi cielo, ese es el gran problema de los días lluviosos. El secreto está en poner la ropa a secar en la habitación más pequeña de la casa junto con un recipiente lleno de bicarbonato de sodio o unos trozos de tiza colgados. El bicarbonato absorbe la humedad del aire y evita que se junte ese olor a encierro tan feo en las prendas húmedas.

¿Es malo dormir con plantas en la habitación durante el frío?

Para nada, mijo. Ese es un mito viejo. Las plantas purifican el aire y ayudan a mantener un nivel de humedad saludable en el ambiente, lo cual es buenísimo si usás calefacción, ya que las estufas secan mucho el aire y te resecan la garganta. Solo asegurate de mantenerlas limpias de polvo.

¿Cuál es el mejor remedio natural para los labios paspados por el viento?

Olvidate de las cremas caras llenas de petróleo. Lo mejor que podés usar es un poquito de miel pura de abejas o manteca de cacao natural antes de irte a dormir. Si tenés los labios muy agrietados, frotate apenas una gotita de aceite de oliva tibio. Al otro día vas a tener los labios suaves y sanos.

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